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¿SOMOS SOLO VEHÍCULOS DE GENES?

En este artículo intentaremos mostrar al lector el mundo desde un punto de vista diferente. El objetivo es intentar profundizar en nuestros orígenes y en lo que somos en realidad. Mire a su alrededor, la naturaleza está llena de vida: pájaros, insectos, plantas, bacterias, virus. ¿De donde ha salido todo esto?

Comencemos por uno de los organismos más simples que existen: los virus. Un virus está compuesto básicamente por una membrana formada por proteínas y una cadena de ADN en su interior. Por supuesto la membrana sirve fundamentalmente para proteger al ADN del exterior por lo que podemos decir que un virus consiste en un trozo de ADN. Lo que contiene ese trozo de ADN es básicamente un código (como un programa informático) en el que está codificada la información para hacer copias de si mismo. Como un virus no posee la compleja maquinaria necesaria para copiarse, necesita utilizar organismos más complejos para reproducirse. Por esto, lo único que hace un virus es introducirse en el interior de una célula (cuando por puro azar su membrana entra en contacto con la membrana de la célula) y utilizar la maquinaria

celular para hacer copias de si mismo. El único objetivo del ADN es reproducirse para poder pasar de generación en generación y conseguir así perpetuarse en el tiempo.

Por supuesto, la estrategia del virus es poco efectiva, ya que solo conseguirá reproducirse cuando por puro azar choque contra una célula. Imaginemos ahora que con el tiempo el ADN del virus sufre una mutación cuya consecuencia es la aparición de un pequeño filamento en la membrana que "vibra" con las pequeñas perturbaciones del medio acuoso en el que se encuentra. Esas vibraciones del filamento le permitirían aumentar su movilidad lo que aumentaría su éxito reproductivo. Ese éxito reproductivo le permitiría crear muchas copias de si mismo y producir muchos virus con filamento. Con el tiempo, llegarían más mejoras: el uso de energía para poder mover el filamento de forma autónoma, el desarrollo de pequeñas células fotosensibles que le indicasen donde hay una fuente de luz y de energía, el uso de estas células para extraer energía solar, etc. El hecho clave es que el ADN va acumulando mejoras en su código para fabricar "accesorios" que le permitan aumentar su éxito reproductivo.

Si nos fijamos en los animales más simples como una ameba o incluso una lombriz, podemos darnos cuenta de que lo que hacen básicamente es seguir el "programa" codificado en sus genes: inspeccionan el medio en busca de alimento, procuran no ser vistos por los depredadores y se reproducen en cuanto tienen ocasión para pasar así el "programa" a un nuevo cuerpo. Sin duda, podemos afirmar que estos organismos solo son "vehículos de genes": el cuerpo, el organismo en si mismo, son los "accesorios" que

los genes han fabricado para aumentar su éxito reproductivo, el cuerpo es el "avatar" del ADN.

Esta visión es novedosa, impactante y realmente asombrosa. Si nos fijamos en animales más complejos como una abeja o un meerkat (mamífero parecido a la mangosta) nos encontramos también con un comportamiento similar aunque a un nivel diferente: las abejas son capaces de volar cientos de kilómetros en busca de néctar y encontrar la colmena sin ningún problema y son capaces de comunicarse e indicar a sus compañeras donde están las flores con el mejor alimento. Sin embargo, viven solo y exclusivamente para que sus genes se reproduzcan: las hembras no se pueden reproducir y trabajan exclusivamente para que los genes de la reina se reproduzcan ya que, desde el punto de vista genético es más eficaz que la reina se reproduzca que no que lo hagan los machos y las hembras de la forma "usual" (las hembras tienen 2 pares de cromosomas y los machos 1 por lo que las hermanas comparten más genes entre sí que las hermanas de la reproducción sexual "usual")

Por otro lado el meermat es capaz de sacrificar su propia vida por los demás de forma aparentemente altruista pero esto lo hace para salvar SUS GENES, no los que están en su propio cuerpo sino los que están en el cuerpo de sus familiares.

Hay incluso animales como el salmón que mueren casi inmediatamente después de reproducirse: el cuerpo antiguo ya no es necesario una vez que los genes han pasado a un nuevo cuerpo más joven y eficiente.

Todo esto no solo es válido para el mundo animal, también en el mundo vegetal se observa el mismo patrón. Coja cualquier fruta, una sandia por ejemplo. Parece como si "alguien" la hubiera puesto en la tierra para alimentarnos: detrás de la corteza protectora hay una enorme cantidad de nutrientes y de agua, justamente lo necesario para calmar nuestra sed y proveernos de vitaminas y proteínas. Además, solo nacen en verano justo la época que más calor hace y más sedientos estamos. Sin embargo, ¿por que aparecen en medio de los sabrosos nutrientes un montón de molestas "pipas"? Es una incomodidad tener que apartarlas cada vez que queremos saborear una deliciosa sandia. Resulta que esas incómodas pipas son las que han "fabricado" todos los sabrosos nutrientes que hay en la sandia. Dentro de las pipas están los genes. Resulta

que son los genes los que han fabricado la sandía precisamente para que algún animal se la coma con un único y exclusivo propósito: expandirse para aumentar su probabilidad de reproducirse. Los genes de la sandía han fabricado alimento para expandirse: el animal come la sandía y accidentalmente ingiere alguna "pipa" la cual

es expulsada en un lugar diferente a través de las deposiciones. Por eso hay pipas en la sandía, y en las uvas, y en los tomates... ¡ La sandía es el "cuerpo" fabricado por los genes para reproducirse !

Fijaros en otro fruto: el chile. Si pruebas uno sentirás la sensación de abrasarte, de quemarte. Estos frutos poseen una sustancia química que produce esta sensación pero ¿Por qué los genes del chile iban a fabricar una sustancia que produce una sensación desagradable a quien se la coma? ¿No han sido fabricadas para que quien la coma esparza sus genes? Resulta que esa sensación del picante solo la sienten los mamíferos

pero no las aves, la sustancia química del picante está "diseñada" solo para disuadir a los mamíferos porque estos poseen un sistema digestivo que destruye las semillas durante la digestión, sin embargo, esto no ocurre con los pájaros, ¡ por eso los pájaros no sienten el picante !

Los animales más complejos como los delfines o los simios han logrado una capacidad de interacción con el entorno muy sofisticada. Básicamente lo que cambia entre los animales más simples y los animales más complejos es su grado de interacción con el ambiente y con otros organismos de su especie. Estos animales parecen tener cierto grado de razonamiento y de toma de decisiones pero es tan primitivo que apenas les permite salirse del guión impuesto por el material genético.

La pregunta inmediata sería: y nosotros, los seres humanos ¿también somos solo "vehículos de genes"? La respuesta, en opinión del autor, es un NO. Está claro que en nuestro pasado evolutivo si lo fuimos, procedemos de animales que lo fueron, sin embargo, algo increíble sucedió en algún momento de nuestro reciente pasado evolutivo. Ese algo, produjo que el órgano más complejo y fascinante del Universo

conocido, el cerebro humano, empezase a ser consciente de si mismo. A partir de ese momento, todo cambió: la consciencia de su existencia produjo toda una explosión de las habilidades humanas: las herramientas, el lenguaje, la tecnología y la cultura produjeron que, por primera vez en la historia del Universo (conocido), un órgano fabricado por los genes para reproducirse consiguiese ser consciente de su existencia, captar las leyes de la naturaleza y utilizarlas en su beneficio. Por primera vez en la historia del Universo, el cuerpo fabricado por los genes es capaz de salir de la "prisión" impuesta por el programa genético.

El ser humano es la única especie conocida capaz de decidir si reproducirse o no (aunque sin duda el llamado "reloj biológico" que sufren sobre todo las mujeres es parte del "programa genético") y de controlar voluntariamente la natalidad. El ser humano es capaz de modificar conscientemente su comportamiento e incluso ¡ modificar en su propio beneficio el propio programa genético !

Esto es lo que distingue realmente al ser humano de las demás especies, en esto reside la verdadera grandeza del ser humano y en nuestras manos está preservar esta grandeza y utilizarla en nuestro beneficio y en el de las demás especies del planeta. Sin duda, estamos en deuda con ellas, de hecho somos una parte de ellas y sin

ellas jamás llegaríamos a ser lo que somos.


Fuentes: La ley del más débil, Sharon Moalem, El gen egoista, Richard Dawkins

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