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LA INFLUENCIA DE LA EVOLUCIÓN EN NUESTRO COMPORTAMIENTO

Actualizado: 30 de dic de 2019

Muchos nos olvidamos de ello, muchos más ni siquiera lo saben, pero la realidad es que gran parte de lo que somos, tanto nuestro aspecto físico como nuestro comportamiento está determinado por los genes que a su vez contienen en su secuencia genética las "huellas" de lo acontecido durante millones de años de evolución. Nuevas disciplinas científicas como la psicología evolutiva tratan de explicar distintos aspectos de nuestro

comportamiento a partir de sucesos que ocurrieron durante este periodo evolutivo. Todavía son solo hipótesis (aunque altamente plausibles) pero dentro de poco pueden ser las teorías que expliquen por que nos comportamos como lo hacemos. A continuación se describen cuatro de ellas bastante sorprendentes:


1º) La teoría del fenotipo ahorrador

En 1989 un médico investigador llamado David Barker analizó el destino de más de 5600 hombres nacidos entre 1911 y 1930 en seis distritos de Hertfordshire en el sur de Inglaterra. Barker observó que el grupo de individuos que en el momento del parto y al año de vida tuvieron un peso más bajo resultó tener una tasa de mortalidad por cardiopatía isquémica más elevada. El riesgo de muerte por cadiopatías de los bebes de bajo peso era casi el triple que el de los bebes de más peso. Estos datos parecen indicar algo sorprendente: los riesgos de padecer una enfermedad cardiaca cuando ya eres adulto dependen más del peso que tenias al nacer y en el primer año de vida que de la cantidad de grasas o helados que puedas comer después.

Posteriormente, Barker confirmó el mismo resultado respecto al riesgo de padecer un ictus y de padecer diabetes con datos de otras partes del mundo. Por ejemplo, de los 4600 hombres nacidos en el Hospital Universitario de Helsinki entre 1934 y 1944, los bebes delgados tenían muchas más posibilidades de morirse de una enfermedad coronaria.

Para tratar de explicar estos datos tan extraños se desarrolló la teoría del "fenotipo ahorrador", esta sorprendente teoría es un mecanismo genético de adaptación a la hambruna para lograr la supervivencia y reproducción del individuo aunque sea

a costa de su salud cardiaca: los mecanismos genéticos (desarrollados a través de miles de años de evolución) "interpretan" que un bebe que nace con bajo peso es por una mala nutrición durante el embarazo, lo que probablemente supondrá que el bebe nacerá en un entorno de bajos recursos y por tanto padecerá hambruna y desnutrición, es decir, el metabolismo del bebe nace "programado" para afrontar épocas de hambrunas: ahorra calorías y evita el ejercicio físico excesivo. Debido a esto, cuando el bebe se encuentra con un periodo de abundancia lo aprovecha creciendo con rapidez previendo épocas de hambre pero a costa de debilitar el corazón, ya que este crecimiento excesivo supone un gran esfuerzo para su corazón. Esto provocaría

enfermedades cardiacas en la edad adulta.

Esta hipótesis parece confirmarse en un trágico experimento accidental producido durante la 2ª guerra mundial: en 1944 el comisario del Reich en Holanda ante la amenaza de huelga de los ferroviarios holandeses para evitar refuerzos Alemanes ordenó el embargo de todos los transportes civiles del país, el resultado fue una terrible hambruna que duró 7 meses: el invierno del hambre. Más de 10.000 personas murieron de hambre. Durante ese periodo unos 40.000 bebes se encontraban en el seno materno y su peso y salud posterior quedaron registrados. Aparte de las terribles consecuencias de la hambruna (malformaciones, bebes nacidos muertos, etc) los investigadores encontraron que los únicos que tuvieron bajo peso al nacer fueron los bebes que durante la hambruna se encontraban en el tercer trimestre de la gestación, estos bebes crecieron con normalidad pero más tarde padecieron diabetes. Curiosamente los bebes a los que la hambruna sorprendió en los primeros 6 meses de gestación tuvieron un peso normal pero de adultos tuvieron bebés por debajo del peso normal. Esto podría deberse a que este mecanismo se mantiene durante varias generaciones, quizás esto explique por que la tasa de mortalidad cardiaca en Finlandia es casi 4 veces la de Francia ya que Finlandia vivió en la pobreza hasta hace 50 años mientras que en Francia a partir de 1870 (después de la guerra Franco-Prusiana) el gobierno empezó a suministrar raciones extra para las embarazadas.


2º) Diferencias entre el dedo índice y el dedo anular

Por regla general los hombres tienen el dedo anular más largo que el índice, mientras que las mujeres tienen ambos dedos del mismo tamaño. Aunque parezca increíble existe un vínculo entre la longitud del dedo anular y el nivel de testosterona del individuo: los llamados "genes hox" que controlan el crecimiento de los genitales también controlan el crecimiento de los dedos, de forma que el tamaño del dedo anular nos da una medida aproximada de la exposición del embrión a la testosterona ya que una pequeña diferencia en el ritmo de los acontecimientos que tienen lugar en el útero ocasiona la pequeña diferencia de longitud que se observa entre ambos dedos. Debido a que el nivel de testosterona indica de forma aproximada el grado de "masculinidad", los hombres con el dedo anular más largo tendrán músculos más robustos y serán más fértiles, aunque demasiada testosterona también tiene efectos negativos: autismo, dislexia o tartamudez. Por otro lado, un dedo índice corto indica mayor probabilidad de infertilidad y de padecer enfermedades cardiacas.


3º) Homosexualidad

Se sabe que en el hombre las preferencias sexuales se fijan a una edad muy temprana y permanecen prácticamente fijas a lo largo de la vida adulta. Aunque parezca increíble, probablemente estas preferencias se fijan incluso antes de nacer: en el seno materno. Pero ¿como es esto posible? Los humanos, como todos los mamíferos son por naturaleza femeninos a menos que sean "masculinizados", un único gen en el cromosoma Y, el SRY es el responsable de desencadenar toda una serie de acontecimientos en el feto que producirán una apariencia y comportamiento masculinos. Si este gen está ausente el resultado es un cuerpo y comportamiento femenino, por tanto, casi todas las teorías que pretenden explicar el origen de la homosexualidad se basan en un "fallo" parcial en el proceso de "masculinización" llevado a cabo por el gen SRY. Esto explicaría porque los homosexuales tienen comportamientos femeninos (les atraen los hombres, la ropa, las relaciones humanas, etc) pero también masculinos (tienen relaciones esporádicas, alto deseo sexual, etc).

De todas las teorías vigentes la más sobresaliente es la de Ray Blanchard: en 1990 éste contabilizó el número de hermanos y hermanas mayores que tenían los hombres homosexuales y lo comparó con la media de la población. Encontró que era más probable que los hombres homosexuales tuviesen hermanos mayores (pero no hermanas) que las mujeres homosexuales o los hombres heterosexuales. Este resultado fue confirmado en 14 muestras diferentes de lugares muy distintos. La probabilidad de ser gay en un hombre aumenta en un tercio por cada hermano mayor que se tenga (esto no quiere decir que un hombre con muchos hermanos mayores tenga que ser gay, un aumento del 3% al 4% de la población gay ya es un aumento de un tercio). Blanchar calcula que al menos 1 de cada 7 hombres gays (probablemente más) deben su orientación sexual a este efecto. Blanchar observó también que si bien el segundo hermano varón suele ser un poco más gordo al nacer, el tercero y posteriores casi siempre tienen un peso más bajo que los 2 primeros. Los datos analizados mostraban que los varones que luego fueron homosexuales tenían al nacer una media de

170gr menos de peso que sus hermanos heterosexuales. Estos datos indujeron a Blanchard a pensar que algo, en el seno del útero materno y relacionado con ocupar un útero que previamente había acogido a otros chicos, produce, en ocasiones, un peso más bajo al nacer, una placenta más grande (para compensar las dificultades que el bebe experimenta en su desarrollo) y una mayor probabilidad de ser homosexual. Blanchard sospecha que ese algo puede ser una reacción inmune materna. La reacción inmune de la madre, iniciada en el primer feto masculino, se hace más intensa con cada embarazo masculino. Un posible candidato a desatar esta reacción puede ser el gen PCDH22 que está en el cromosoma Y y que está involucrado en la construcción

del cerebro. Una reacción inmune de la madre ante este gen que produce la protocadherina podría ser suficiente para impedir el correcto cableado de la zona del cerebro que más tarde se encargaría de provocar la fascinación por los cuerpos femeninos.


4º) El "imprinting" y la capacidad de aprendizaje del lenguaje

El término "imprinting" se utiliza para designar un periodo crítico dentro de la fase de aprendizaje del individuo durante el cual, las experiencias y estímulos acumulados quedarán grabados para siempre, es decir, permanecerán prácticamente inalterados durante toda la vida del individuo. El "imprinting" está muy extendido en gran variedad de seres vivos, el ejemplo más utilizado es el de la cría de oca. La cría de oca incorpora un mecanismo de "imprinting" cerebral mediante el cual la imagen del primer ser vivo que vea en sus primeras horas de vida será automáticamente almacenado como el "modelo materno": el modelo a seguir, el individuo que le proporcionará alimento y protección e incluso el modelo sexual preferido en su edad adulta. Lo normal es que ese primer ser vivo que formará el "imprinting" sea la madre oca, pero, como demuestran los experimentos, si en lugar de la madre hay un pato, una gallina o incluso un científico, la cría de oca perseguirá al individuo en cuestión de forma permanente.

En los seres humanos hay también varios tipos de "imprinting", uno de ellos es el

acento, durante nuestra juventud nosotros podemos modificar fácilmente el acento, generalmente adoptando el acento de la gente de nuestra edad y del entorno social en el que estamos, sin embargo, en algún momento entre los 15 y los 25 años esa flexibilidad desaparece de golpe y la persona permanecerá con el último acento adquirido aunque esa persona emigre a otro país y conviva con un idioma distinto durante muchos años. Pongamos un ejemplo de una persona bastante famosa: Henry Kissinger y su hermano más pequeño Walter. Henry nació el 27 de Mayo de 1923 y Walter un año más tarde, el 21 de Junio de 1924. Ambos se trasladaron desde Alemania a Estados Unidos como refugiados en 1938. A fecha de hoy, Walter tiene un acento plenamente americano mientras que Henry tiene un acento europeo característico, parece que Henry al contrario que Walter ya había rebasado el periodo crítico de "imprinting" cuando llegaron a EEUU.

Es muy posible que algo similar suceda con respecto al aprendizaje del lenguaje: el cerebro es muy flexible para asimilar palabras y reglas gramaticales antes de la adolescencia, sin embargo, después, esta habilidad desaparece de repente. Las lenguas francas son lenguas utilizadas por personas adultas de distinta procedencia lingüística para comunicarse y adolencen de una gramática consistente y sofisticada, sin embargo, cuando una generación de niños que no han rebasado el periodo crítico aprende una de estas lenguas la transforma en una lengua criolla: una lengua nueva con una gramática completa y sofisticada.

Si por el contrario, durante este periodo crítico el individuo es privado de los estímulos que necesita el proceso de "imprinting" para desarrollar su función, éste, una vez superado el periodo crítico, ya no podrá adquirir la habilidad y se verá privado de esta para siempre. En 1971 fue rescatada en Los Ángeles una niña de 13 años llamada Genie que había tenido una infancia terrible: de madre ciega y padre paranoico había estado encerrada en una habitación totalmente en silencio. Aparte de otros problemas, era completamente muda. Muchos científicos (psicólogos, neurólogo ,etc) intentaron durante años enseñarla a hablar y aunque tenía un grado de inteligencia elevado y aprendió un vocabulario bastante extenso nunca llegó a aprender la gramática elemental, la sintaxis y el orden de las palabras.



Fuentes: Qué nos hace humanos, Matt Ridley, 2003