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CINCO IMPACTANTES Y OSCURAS CUESTIONES GENÉTICAS QUE NADIE CONOCE (IV)

Aproximadamente el 50% de la población de la primera potencia económica del mundo cree que Dios nos creó tal y como somos actualmente hace unos 10.000 años. Solo este dato es suficiente para darnos cuenta del grado de ignorancia que gran parte de la población tiene sobre los orígenes del ser humano. Esta situación se ha vuelto mucho más grave recientemente porque la ciencia ha descubierto que estos orígenes no solo determinan en gran parte nuestro físico sino también nuestra forma de comportarnos, nuestras fobias, nuestras enfermedades modernas, nuestros prejuicios y nuestro

funcionamiento biológico. Esto quiere decir que desconocer nuestros orígenes implica desconocer el origen de lo que somos, de donde venimos, adonde vamos, porque nos comportamos como lo hacemos, porque tenemos fobias, prejuicios o enfermedades o porque tenemos la piel clara u oscura o porque nos ruborizamos. Esta situación explica probablemente porque muchas de las increíbles consecuencias del proceso evolutivo y de la acción de los genes no ha trascendido al público en general y solo son conocidas por un puñado de genetistas y biólogos evolutivos. Este artículo es la 4ª parte de una serie de cinco artículos que pretende remediar esto en parte, además, como veremos, esto ya no es solo cuestión de pura curiosidad científica sino que es un asunto de enorme importancia en cuestiones médicas y de salud pública o incluso es posible que el destino de la humanidad dependa de ello.


PARTE IV. TODOS TENEMOS UN ORIGEN COMÚN PERO TODOS SOMOS DIFERENTES

En nuestro cromosoma número 9, cerca del extremo del brazo largo, se encuentra un gen que tiene una longitud de 1072 "letras". Este gen posee el código que fabrica una enzima llamada "galaetosil transferasa" cuya función es acelerar una determinada reacción química. Todos tenemos la misma secuencia en este gen excepto en 4 "letras": la letra 523, la 700, la 793 y la 800. Aproximadamente en el 40% de los europeos la secuencia de estas 4 letras es: C,G,C,G en un 15% la secuencia es G,A,A,C, en un 5% la secuencia es una mezcla de los 2 casos anteriores y en el 40% restante la secuencia es la misma que en el primer grupo pero falta la letra número 258 que debería ser una G. Aunque parezca increíble estas pequeñas diferencias en un solo gen tiene enormes

consecuencias y hacen que las personas seamos diferentes unas de otras, además, como veremos más adelante usted probablemente sabe en cual de los 4 grupos se encuentra. Llama la atención que en el último grupo de gente (nada menos que un 40% de los europeos) la diferencia no es un cambio de letra sino la eliminación de una de ellas, esto provocará con toda seguridad que la enzima no se fabrique correctamente, ¿No tendría esto consecuencias desastrosas? La respuesta es no, de lo contrario ese 40% de los europeos se habría extinguido hace mucho. Ahora veremos el porque de todo esto.

Imaginar que usted pertenece al primer grupo de personas (con secuencia C,G,C,G) y se encuentra en una isla desierta con una persona que pertenece al segundo grupo (secuencia G,A,A,C). Un día tiene un accidente y pierde mucha sangre, entonces su compañero o compañera se ofrece para donarle su sangre y salvar así su vida, pues bien, lo que sucedería si usted realiza la transfusión (suponiendo que tuviera el material médico necesario) es que usted moriría de una forma bastante "anómala": su sistema inmunológico atacaría los glóbulos rojos de la sangre de su compañero produciendo un verdadero desastre. Ahora entenderá mejor el porque de todo esto: el primer grupo de personas del que hemos hablado pertenece a lo que se conoce como personas con grupo sanguíneo tipo A, el segundo tipo B, el tercero tipo AB y el cuarto tipo O. La siguiente tabla explica las características de cada grupo:


GRUPO FRECUENCIA (EUROPA) ANTÍGENO GLÓBULOS ROJOS ANTICUERPOS PLASMA SANGUÍNEO

           A                            40%                                                A                                                       ANTI-B          

           B                            15%                                                B                                                        ANTI-A

         AB                             5%                                             A y B                                                    NINGUNO

          O                             40%                                           NINGUNO                                      ANTI-A y ANTI-B


La tabla anterior explica porque el tipo A y el tipo B no se pueden nunca mezclar, porque el grupo AB puede recibir plasma de cualquier grupo y porque el grupo O puede donar glóbulos rojos a cualquier grupo. Las diferencias entre los distintos grupos no se limitan al ámbito de las donaciones sanguíneas: los niños con sangre del tipo A y del tipo B son más susceptibles a uno u otro tipo de diarrea infantil, las personas del grupo O son mucho más propensas al cólera mientras que las personas tipo AB son prácticamente inmunes a esta enfermedad, una de las mas virulentas y mortales de la especie humana. Sin embargo, parece ser que las personas del grupo O son algo más resistentes a la malaria y a ciertos tipos de cáncer que el resto lo que podría contrarrestar su inferioridad en el caso del cólera.


En resumen, las personas de diferentes tipos sanguíneos tienen diferente resistencia y vulnerabilidad a diferentes enfermedades, la evolución, en su lucha terrible y continua contra los virus y las bacterias ha favorecido aquellas mutaciones que ofrecían una mejor resistencia a cierto tipo de enfermedad que a su vez era más o menos común en distintas zonas geográficas. Así surgieron los distintos grupos sanguíneos y se produjo un aumento de la diversidad genética entre nosotros. Algunas veces, una mutación que protege contra una enfermedad produce una propensión a contraer otra, está demostrado que la mutación que protegía a los africanos contra el cólera les hace más susceptibles a contraer la anemia falciforme.


Ahora fijémonos en el siguiente experimento poco ortodoxo: se pide a 4 hombres y 2 mujeres que durante dos noches vistan una camiseta de algodón y que no se pongan desodorante ni perfume. Después se pide a un grupo de 121 hombres y mujeres que huelan las camisetas sudadas y que las clasifiquen según lo atractivo (o lo menos desagradable) que les parezca el olor. Aunque parezca mentira estos experimentos se han realizado y se ha encontrado que los hombres y las mujeres preferían el olor de la persona de sexo opuesto que poseía un grupo sanguíneo diferente al suyo. ¿Tiene este

resultado tan extraño alguna explicación? Recordemos que durante el largo periodo en el que el cólera hacía estragos en la población, las personas del grupo AB eran con diferencia las menos perjudicadas ya que eran casi inmunes a la enfermedad. Por esto una persona del grupo A haría mucho mejor emparejándose con otra del grupo B que con una de su mismo grupo ya que la descendencia sería del grupo AB y probablemente no morirían de cólera. ¿Pudiera ser que la evolución hubiera propiciado un mecanismo que tendiese a atraer a personas de diferente grupo sanguíneo (y diferentes genes) por esta razón? En ratones sabemos que machos y hembras olisquean la orina de sus pretendientes para averiguar si tienen los mismos genes MHC o son diferentes a los suyos, se ha demostrado que en igualdad de condiciones la hembra siempre prefiere aparearse con un macho que tenga estos genes diferentes aunque

no sabemos si el objetivo es la resistencia a las enfermedades o propiciar la diversidad genética.


Hasta hace muy poco los médicos atribuían casi todas las enfermedades al ambiente y a las condiciones de vida individuales. Se sobrevaloraba la influencia del entorno y se infravaloraba el papel de los genes y de los agentes infecciosos. Por ejemplo millones de personas en todo el mundo con úlcera de estómago fueron tratadas con medicamentos antiestress o tranquilizantes cuando lo que se necesitaba en realidad era un antibiótico: las úlceras de estómago son provocadas por la bacteria Helicobacter pylori, que se contrae normalmente en la niñez, por tanto el estress, las comidas fuertes o la ansiedad tienen muy poco que ver. Recientemente se ha observado una relación entre las enfermedades cardiacas y la infección por clamidia o virus del herpes e incluso entre la depresión y la esquizofrenia y un extraño virus cerebral llamado virus de la enfermedad de Borna. ¿Se imaginan el impacto de descubrir que de forma similar a la úlcera de estómago, las enfermedades cardiacas no son provocadas por la obesidad o el colesterol y que se pueden curar simplemente eliminando el agente infeccioso? Cientos de millones de personas salvarían la vida y además podrían comer (casi) lo que quisieran. El verdadero origen de la mayoría de las enfermedades modernas tiene un origen genético y hasta que no entendamos los mecanismos biológicos mediante

los que actúan los genes implicados no podemos aspirar a entenderlas y curarlas de forma totalmente eficiente.


Fuentes: Genoma, Matt Ridley